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«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.  Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11, 28-30).
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LA ORACIÓN

"Orar es elevar el alma a Dios". Para dirigirnos directamente a nuestro Creador sólo se requiere abandonar nuestro escándalo interior y aquietar nuestro espíritu enfocando nuestro pensamiento en alabanza, petición o bendiciones. También lo podemos hacer mediante la intercesión de los Santos, admitida por la iglesia: “Lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16, 19). Esta intercesión está validada por las Sagradas Escrituras:  “…¿No habéis leído aquellas palabras de Dios cuando os dice: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.” (Mt 22, 31-32). Así como pedimos a los nuestros que oren por nosotros, igual podemos pedir a quienes comparten ya en la comunidad de los Santos, vivos también, que intercedan por nosotros: "Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos." (Ap 8, 4; Cf. Ap 5, 8), conformando un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo :

"Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu. Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.” (Ef 2, 18-22)

Así, pues, la intercesión de los Santos está totalmente fundamentada en las Escrituras.

Podemos orar repitiendo unas palabras. Ni siquiera es requisito hacerlo concientemente. Recordemos que Dios se ha hecho una oración de la boca de los niños de pecho (Cf. Mt 21, 16; Sal 8, 3): el primer balbuceo, “Abbá”, ya es una alabanza. Podemos orar también meditando en los misterios de la Historia de la Salvación o expresando nuestras necesidades al Señor. Pero, y ésto es bien importante, cualquiera que sea la forma que elijamos, debemos hacerlo con sencillez, reconociéndonos pecadores, pidiendo el perdón y perdonando (Cf. Mt 6, 5-15).




LAS LECTURAS DEL DÍA

Lee el evangelio del día en:


     ACIPRENSA:         Evangelio del día

                                        
Las Lecturas del Día
 
        (Gracias a http://www.evangeliodeldia.org/)




LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO


Contrario a lo que se difunde por las sectas, el Santo Rosario es una oración bíblica, ya que está expresada desde las mismas páginas del Nuevo Testamento. Es también una especie de mandato para los creyentes, ya que la propia Virgen María profetizó su beneración:

Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre». (Lc 1, 46-49)

El AVE MARÍA, cuya repetición conforma las rosas de esta oración, está compuesto, fundamentalmente, por la salutacion del  Arcángel San Gabriel a María:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» (Lc 1, 28)

Continúa con el saludo de su prima, Santa Isabel, inspirado por el Espíritu Santo:

«Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno.» (Lc 1, 42)

A este saludo sigue la aclamación de los creyentes que suplicamos:

«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte».

Recordamos aquí su papel de intercesora, como en las bodas de Caná de Galilea, cuando faltó el vino:

Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» (Jn 2, 3-5)

Y termina el Ave María con el amén, el fiat que ella misma expresara para aceptar la voluntad de Dios.

Esta oración se repite por cincuenta veces, así como el niño de pecho repite el "Abbá". Dichas repeticiones están agrupadas en cinco decenas, encabezada y cerrada, cada una, por el "Padre Nuestro" y el "Gloria", respectivamente. A cada decena corresponde un misterio de meditación que sintetizaremos a continuación:

Para los días domingo y miércoles se rezan los misterios Gloriosos que comprenden: La resurrección, La ascención, La venida del Espíritu Santo, La Asunción de la Virgen María y la Coronación de Nuestra Señora como Reina de la Creación.

Pa
ra los días lunes y los sábado se rezan los misterios Gozosos que comprenden: La Anunciación o Encarnacón, La Visitación, El Nacimiento de Jesús, La Presentación y El Niño Perdido y hallado en el Templo.

Para los días Martes y Viernes se rezan los misterios Dolorosos que comprenden: La Oración en el Huerto, La Flagelación, La Coronación de Espinas, Jesús con la Cruz a Cuestas y la Crucifixión.

Finalmen
te, el Papa Juan Pablo II incluyó para los Jueves la práctica de los misterios Luminosos que comprenden: El Bautismo, La Autorrevelación en Caná, La Promesa del Reino, La Transfiguración y La Institución de la Sagrada Eucaristía.

H
ay páginas excelentes con ilustraciones y explicaciones sobre estos misterios, por lo que le invitamos a visitar algunos de estos sitios:

Enlaces:  

     CATALINADESIENAEl Santo Rosario

     ACIPRENSA:      Los Misterios del Rosario

                                  Meditaciones en los Misterios

Consultar:    Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae de Juan Pablo II


Quienes practicamos la devoción del Santo Rosario experimentamos su gran ayuda para la obtención de la pureza y para el fortalecimiento de la unidad familiar.



SACRAMENTOS Y LOS MISTERIOS DE LA LUZ

De un modo admirable e indudablemente por inspiración del Espíritu Santo, el Papa Juan Pablo II nos dejó toda una catequesis sobre los sacramentos sintetizada en los misterios de la luz que incluyó para los jueves en la práctica de la oración con el Santo Rosario a la Virgen María

Al meditar estos misterios queda claramente presentada la institución de los sacramentos confiados a la Iglesia y bajo el amparo protector de María, Madre de Dios.

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo (Mt 3, 13-17)

Jesús es el Primogénito de la Creación (Col 1, 15s) y como tal, recibe las primicias del bautismo en agua y Espíritu: agua que regenera y Espíritu que da Vida. Este bautismo se convierte en mandamiento cuando Jesús resucitado ordena a sus discípulos:

"Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles todo lo que yo os he mandado" (Mt 28, 19s; Cf. Hch 16, 33s).

Es un mandato para llevar el bautismo a todas las gentes. Y así como Jésus fue circuncidado a los ocho días de nacido, sin su voluntad, como un regalo de la fe de sus padres, así también la Iglesia está llamada a bautizar sin ninguna consideración de edad, "a todas las gentes". Luego viene la aceptación voluntaria de la misión del cristiano (ser soldado de Cristo), en la confirmación (Cf. Lc 22, 32).

Segundo Misterio Luminoso: La Autorrevelación en Caná (Jn 2, 1-12)

El primer milagro de su vida pública lo realiza Jesús en una boda, siendo esta la autorrevelación de su Misión Mesiánica. Allí pone lo que faltaba: el vino. Cuando invitamos a Cristo a hacer parte de nuestro matrimonio, su regalo de bodas (por decirlo así), es su continua disponibilidad para convertir nuestra agua en vino. Él le dará el sabor a las dificultades y limitaciones surgidas con tal que se las presentemos.

El sacramento del matrimonio es un signo por el cual pedimos y aceptamos la participación de Dios en la nueva e inseparable unión: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Cf. Mt 19, 6). Es en el seno de la familia bendecida por Dios donde se presenta Dios a los hijos.

Tercer Misterio Luminoso: El Anuncio del Reino (Lc 17, 22-30)

Si bien, el bautismo nos hace sacerdotes, profetas y reyes y, por tanto, todos recibimos el mandato de anunciar el Reino de Dios, de predicar la Buena Nueva, este mandato queda explicitado de modo especial para aquellos que el Señor se ha reservado para su servicio, Obispos y Sacerdotes, mediante la imposición de las manos en el sacramento del Orden (Hch 6,6; 14, 23; 15,2; Cf. Mc 3, 13-19)

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración (Mt 17, 1-8)

Este es un misterio impresionante, en el que Jesús aparece radiante frente a dos personajes que habían recibido la Revelación: Moises y Elías.

Hay una transfiguración que Dios hace en quienes la conversión revela la participación de Dios en la Historia, una transfiguración que realmente hace luminosos los rostros porque nos rescata de la muerte que habíamos adquirido por causa del pecado. Mediante el sacramento de la reconciliación Cristo nos dejó un especial modo de transfiguración (Mt 16, 19) por el cual nos atraemos las gracias del Espíritu Santo, y con ellas la más importante, la gracia santificante (Cf. Hch 2, 38; 3, 19)

La unción de los enfermos es tambien un sacramento de conversión, un signo de la trasfiguración. Por él la Iglesia y el enfermo mismo invocan la sanación (Mc 6, 13; St 5, 14) y el perdón de los pecados.

Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía (Lc 22, 19-20)

Si los anteriores misterios son grandes, este es de los mayores (comparable solo a la encarnación del Verbo). Por el misterio de la encarnación el Hijo se hace carne. Por el misterio Eucarístico el Hijo se ofrece como alimento para los hombres, haciendo la carne del hombre una sola con la suya. En la comunión quedamos injertados como sarmientos a la vid, nos regala la unidad.




SANTO ROSARIO PARA CAMINANTES (MP3)

Mientras vamos por la calle, o mientras nos desplazamos en un bus, en el metro, en nuestro carro, estamos desperdiciando muchas veces nuestro tiempo, pensando en cosas que no nos hacen crecer, acogiendo los miles de tentaciones que la sociedad nos muestra para alejarnos de la realidad e introducirnos en el mundo fantacioso del consumismo. O tal vez utilizamos nuestro tiempo para dejar anidar el disgusto por el que no ha respetado las señales de tránsito o nuestra intransigencia con el mendigo. O, quizas vamos con la mente puesta en los problemas que nos esperan en la oficina o en la casa. Qué se yo, son tantas cosas.

Pués este tiempo que malgastas de este modo es fabuloso para rezar. Te proponemos este rosario, quince minutos que puedes dedicar a la Virgen María y a los Misterios de la Salvación, oyéndolo en tu aparato de MP3.

       pps    Sigue el Santo Rosario en Power Point

    EL SANTO ROSARIO EN MP3

Para escuchar y seguir, haz click sobre el enlace. Para descargarlo a tu PC haz click con el botón derecho de tu mouse y selecciona "Guardar destino como..."

    mp3:   MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes - 19 minutos)

    mp3:  MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábados - 19 minutos)

    mp3:  MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo - 19 minutos)

    mp3:  MISTERIOS LUMINOSOS (jueves- 19 minutos)
Aquí se ha comprimido un poco el Santo Rosario, para hacerlo ágil y permitir su uso por caminantes que realizan correrías de un cuarto de hora:  EL SANTO ROSARIO PARA CAMINANTES EN MP3.



LAUDES, LA ORACIÓN DE LA IGLESIA

"Las Laudes matutinas están dirigidas y ordenadas a santificar la mañana. Además, esta Hora, que se tiene con la primera luz del día, trae a la memoria el recuerdo de la Resurrección del Señor Jesús, que es la luz verdadera que ilumina a todos los hombres (Cf. Jn 1, 9) y "el sol de justicia" (Ml 3, 20), "que nace de lo alto" (Lc 1, 78). Por esto hay que bendecir al Señor con la oración de la mañana."

 

Nums. 37 y 38, de la Ordenación General del Oficio Divino

 Enlaces: 

     ACIPRENSA:       Laudes y Vísperas 



ORACIONES

Con esta meditaciones queremos invitarlos a que nos maravillemos por la obra del Creador, obra que Él realiza momento a momento en nuestras vidas. Porque cada instante nos recrea librándonos de la muerte que hemos heredado por el pecado del primer hombre.

 oración (formato pdf)


REFLEXIONES

Presentaciones en formato Power Point sobre diferentes aspectos de la vida cristiana y de nuestro compromiso.

pps     Dile sí a la vida
Escucha IsraelCómo debemos orarEl Santo RosarioAciprensaAciprensarosario


El Rosario... aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio.
 (Num. 1, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae - Juan Pablo II)

Virgen del Perpetuo Socorro
Virgen

El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. (Num. 1, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae - Juan Pablo II)

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